Hablemos de cielos rasos,
Uno va volando, uno va con prisa, uno va riendo e impulsado por los vientos impetuosos, corriendo fuerte, mirando lento.
Cielos que aparentan la meta deseada, la meta anhelada, cuidado con lo que deseas es el dicho y yo lo creo, bueno…
Ese cielo infinito, allá va uno, allá voy yo, ávida, contenta, que ingenua!
Y es lo mejor que puede pasarme, sentirme viva, sentir la piel, a veces es mejor sentirse estático, estar cansado de estar sentado que sentirse uno que va muy rápido, que sentirse uno que el tiempo es corto.
Que la muerte va detrás de la sombra de mi cuerpo, es una sensación que no me es nueva es simple y llanamente parte de mi, sin duda alguna.
Y un porque me pide aquel que me causa penuria, y él sabiendo bien quién soy.
Sabiendo el que él es la causa de mis angustias, el me pregunta porque, me pide explicaciones, pero soy de palo.
Uff! Hablemos de cielos rasos, los que se desploman ante las verdades, los que no tienen ni pies ni cabezas, y los que tienen más de dos…
Yo hablo de alucinaciones, de tonterías que no tienen porque, yo que quiero ser yo misma, y el tan vivo como yo, pero deambulando, tan vigoroso, a la batalla pero no, deambula, alucina, muere…
Cielos!
Que irónico!

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